Archivo de Marzo de 2010
¿Cuál es la función social de la política en estos comienzos del siglo XXI? ¡ahí es nada! Esa es la pregunta que me hicieron el otro dia los asistentes a una charla que di en un centro educativo. Os aseguro que contesté, convencido como estoy, que la democracia es inimaginable sin política y ésta, sin politicos. Pero no os oculto que sigo dándole vueltas al asunto que me parece crucial. Y cuanto más lo pienso, en concreto, en el aqui y ahora, más me cuesta encontrar una respuesta que sea distinta de lo que “debería ser”. Hoy, en Europa, la política viéndola haciendo zapping en la televisión, se parece mucho al arte de aparentar que resuelves problemas y haces cosas, cuando en realidad, ni los resuelves, ni no lo haces porque no puedes, pero tampoco puedes reconocerlo. Hemos construido un sistema político EN EUROPA, basado en aplazar problemas en lugar de resolverlos. Tres ejemplos: el acuerdo sobre Grecia, la tasa sobre el CO2 en Francia y los plenos del Congreso español en julio y enero.
Daría la impresión de que el proyecto de construcción europea se encuentra cerrado por reformas. A juzgar por los golpes y ruidos que se escuchan desde fuera, sus nuevos responsables deben de estar trabajando mucho, aunque no sepamos muy bien en qué. Desde el punto de vista económico dos asuntos parecen urgentes e importantes: evitar los errores regulatorios y de supervisión sobre los mercados financieros que se han producido en los últimos años y que han concluido con la actual crisis así como, en segundo lugar, equilibrar mejor la arquitectura institucional existente entre la unión monetaria y la unión económica.
Cuando se produjo la actual crisis financiera internacional, fue el Presidente francés quien señaló la necesidad de “refundar el capitalismo”. Si hacemos memoria de algo ocurrido hace menos de dos años, esa propuesta parecía lo menos que se podía hacer frente a la creciente indignación de los ciudadanos del mundo conforme íbamos conociendo algunas de las prácticas habituales en estos mercados a partir de la desregulación con los consiguientes abusos por parte de algunos de sus directivos. “Eso” no era un mercado, porque no reunía ninguna de las características del mismo que enseñamos en clase a los alumnos. Pero, además, tampoco había muchas empresas responsables y la sensación de haber depositado mucho poder en manos inadecuadas corrió como la pólvora por el mundo. Algo había que hacer y frente a las tentaciones de acabar de un plumazo con ese capitalismo de casino y paraísos fiscales, refundarlo parecía lo menos que se podía hacer. Leer artículo completo »
Dos me parecen las noticias del dia hoy: la muerte de un policia frances a manos, presuntamente de un etarra y el debate parlamentario sobre el IVA. Y otros dos los asuntos con los que me voy preocupado a la cama:el mal frances y el belenestebancismo creciente en nuestro pais.
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Cuando empecé a publicar esta columna, hace casi dos años, todavía estábamos discutiendo “el nombre de la cosa”. Quienes decíamos estar ante una crisis profunda del sistema económico, en lugar de ante una desaceleración temporal del mismo, nos podemos sentir tristemente reconfortados al escuchar al Presidente del Gobierno reconociendo esta semana, en una entrevista televisiva, que no haber sabido ver la magnitud de la crisis, es uno de sus principales errores. El haber tenido razón entonces no garantiza que la volvamos a tener siempre. Pero nos obliga a señalar que, ahora, tampoco está sabiendo ver la magnitud de la tarea que, como país, tenemos por delante para salir, con bien, de esta profunda recesión.
La Comisión Negociadora del Palacio de Zurbano ha abandonado esta semana las altas cimas del Pacto de Estado para situarse en las más prosaicas del arbitrismo nacional. España es un país de arbitristas. De gentes que emulan a aquellos próceres que, en los siglos XVI y XVII, inundaban a la Monarquía absolutista con sesudos memorándum en los que diseñaban sus arbitrios o soluciones, casi mágicas, para todos los males de la patria. Leer artículo completo »
Hoy está nevando en Valdesquí. Alegría para muchos, pero no para aquellos que, como mi hijo, iban a correr el campeonato de Madrid de sky, ya que la tormenta ha suspendido la competición. El invierno más lluvioso desde hace años está llenando los pantanos, pero amenaza con hacernos la vida imposible a los alérgicos esta primavera. Casi todo en la vida tiene consecuencias múltiples y efectos colaterales inevitables, porque vienen en paquete. Lo mismo las acciones políticas o las medidas económicas. Subir el IVA, incrementa los ingresos públicos, pero a la vez, sube el fraude, los precios y desanima el consumo, de manera inevitable. Por eso la política económica no puede ser una sucesión de medidas aisladas, puestas juntas como en un catálogo, sino que debe conformar PAQUETES ARTICULADOS DE DECISIONES que interactúan, se refuerzen y contrarresten. Todo lo contrario de lo que se está discutiendo en el internado del Palacio de Zurbano. Así nos va.
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