Otra política, es posible. (Publicado en Mercados de El Mundo)
Lunes, 17 de Mayo de 2010Para los estoicos, más importante que los acontecimientos, que no controlas, es cómo reaccionas ante ellos, ya que eso sí puedes controlarlo. Hoy, después de Freud, podríamos añadir que además de lo que haces, también es muy importante saber el por qué lo haces y el cómo lo haces. El discurso narrativo que empleas para explicar y justificar tus acciones siempre tiene trascendencia pero, sobre todo, en la actividad pública.![]()
Todo esto tiene que ver con la España Nueva en que vivimos desde que el pasado miércoles se diera por inaugurada la temporada de recortes duros. De esos recortes que vuelven a situarnos como ejemplo mundial a imitar pero que hacen subir a las bolsas a la vez que sacan a los trabajadores a la calle, demostrando que no podemos dar por definitivamente enterrada la lucha de clases. Aunque la reflexión sobre la responsabilidad de esta crisis empezó analizando cuánta culpa tuvo el mercado desregulado y cuanta el Estado (recuerden que acabo de escribir un libro sobre esto), el resultado está siendo, no una refundación del capitalismo, sino el clásico “leña” a lo público, mercados intocados e internacional socialista desaparecida. ![]()
La tensión entre soberanía nacional y mercados financieros no es nueva. Incluso podemos hablar de que, de tanto en tanto, entran en conflicto de intereses porque unos buscan asegurar sus rentabilidades a corto plazo, mientras otros se fijan más en la solvencia del país a medio. Pero lo ocurrido estas semanas nos obliga a preguntar: ¿Quién manda aquí?![]()
Es cierto que llevamos años hablando de los problemas planteados por un modelo económico globalizado que se ha desarrollado sin la gobernanza, ni el control adecuado. En parte, los orígenes de la actual crisis están ahí. Pero, aunque Europa haya dado estos días importantes pasos adelante hacia una Unión Económica complementaria de la Monetaria ya conseguida, estamos lejos de tener la seguridad de que las decisiones sobre nuestro presente y nuestro futuro las tomamos los ciudadanos mediante procedimientos democráticos en lugar de algo ignoto, llamado “mercados”, donde los derechos sociales tienen precio y no solo valor. ![]()
Sin embargo, algo falla en los mecanismos de control de las democracias cuando, a veces, son esos mercados quienes sacan a la luz trampas y equivocaciones cometidas por los estados, como en Grecia. El viejo concepto de soberanía nacional se deteriora, pues, no solo porque de forma voluntaria vayamos compartiéndola en instituciones supranacionales, sino porque lo erosiona con virulencia eso que llamamos mercados, cuando encuentran condiciones y oportunidades para ello. Como ahora, en España.![]()
En esta hora difícil, no vale el “ya lo decía yo” o el “ves como tenía razón”. Es verdad que los drásticos recortes actuales son resultado, en gran parte, de no haber hecho antes esas reformas necesarias que hubieran reforzado nuestra credibilidad y solvencia internacional ante quien sea. Pero ahora, ¿qué más da eso? Estamos donde estamos y la mayoría de los ciudadanos y, desde luego, los mercados y los organismos internacionales comparten la necesidad de las medidas adoptadas o de otras muy similares para demostrar que no solo no somos Grecia, sino que estamos dispuestos a no serlo.![]()
Por tanto, hacemos recortes porque no hemos hecho las reformas a tiempo. Vale. Pero si los recortes son necesarios y significan que iniciamos otra etapa en la manera en que hemos gestionado la crisis, me permito sugerir algunas propuestas que podrían ayudar a mejorar las cosas.![]()
Primera, que abandonemos la estrategia seguida hasta la fecha de acumular un conjunto disperso e irregular de medidas y negociaciones, para pasar a la del plan integral y los programas articulados. La sensación de improvisación que tanto está debilitando al Gobierno, se agudiza si las decisiones se trocean y se dispersan en el tiempo en función de las conveniencias políticas. Hablamos de esfuerzos colectivos. Por tanto, pongamos todas las cartas sobre la mesa para que todos podamos ver la aportación de todos al recorte nacional. No vale, hoy los pensionistas y funcionarios, mañana las sicav, pasado el impuesto de patrimonio y luego, los módulos, como ya no vale trocear las reformas laboral, de pensiones o gasto sanitario en lugares y momentos distintos, porque ello hace perder perspectiva y parcela la equidad del dibujo final de sacrificios. Abandonemos la sucesión de medidas dispersas adoptadas al borde del abismo y vayamos a planes anticipatorios, articulados y compensados.![]()
Segunda, que la estrategia de recortes emprendida tiene, como reconoció el Presidente, un impacto negativo sobre el crecimiento económico y la creación de empleo. La consolidación presupuestaria que tenemos que hacer en el estado, pero también en las familias y en las empresas altamente endeudadas, reducirá el vigor de la recuperación. Por eso, es más necesario que nunca la puesta en marcha de reformas que impulsen nuestra capacidad de crear riqueza y empleo. Reducir costes administrativos y de transacciones, reforma laboral, rebaja de los costes no salariales, evaluación de la eficiencia del gasto público, reestructuración financiera etc son, ahora, tablas de salvación imprescindibles para compensar el menor crecimiento derivado de las medidas de ajuste en el gasto público y privado.![]()
Tercera recomendación, que todo esto se haga en un contexto de gran acuerdo político e institucional. Porque afecta a muchas administraciones, porque necesita un período de implantación superior a lo que queda de legislatura y, sobre todo, porque si hablamos de esfuerzo nacional, como también hizo el Presidente, debe haber una convocatoria nacional de voluntades. Insisto en que nuestro principal problema no es el endeudamiento público sino el privado. Y, ¿cómo le hincamos el diente a ese, sin deprimir más la actividad, por mucho que recortemos el gasto público?![]()
Nada de esto resultará novedoso a los lectores de esta columna. Pero cada día que pasa, es más urgente e imprescindible. Ya que necesitamos a los mercados financieros internacionales para pedirles dinero e inversiones, intentemos mejorar la forma en que reaccionamos a lo que pasa con esos mercados, de acuerdo con los consejos del emperador estoico, Marco Aurelio. Y podemos hacerlo mejor, porque yes, we can!.

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