Quienes opinan que la virtud se encuentra en el término medio, convendrán que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre El Estatut de Catalunya es poco virtuosa. Porque se sitúa mucho más cerca de quienes lo votamos creyendo en su constitucionalidad que de aquellos que lo recurrieron en su casi totalidad. La realidad es que nada de lo que ahora mismo se está haciendo en Catalunya, dejará de hacerse como consecuencia de la sentencia y que “casi nada” de lo que se podría querer hacer, se verá alterado por la misma. La repercusión practica de la sentencia para los ciudadanos y el autogobierno de Catalunya, será mínima. Al final, quienes más ruido están haciendo en defensa del texto del Estatut son quienes votaron en contra del mismo, por parecerles escaso. Paradojas.
El capitalismo se está refundando. Pero no en Toronto, en la reunión del G-20, ni en ninguno de los parlamentos democráticos del mundo sino en las fábricas, a pie de obra y destruyendo al Estado socialdemócrata. La política, como espacio de encuentro, diálogo y acuerdo racional está cediendo terreno ante la fuerza de los hechos, del mercado financiero y las exigencias del beneficio privado a toda costa. El nuevo capitalismo del siglo XXI corre el riesgo de parecerse, demasiado, al viejo capitalismo del XIX. Motivos de preocupación, no faltan.
El Presidente Obama ha escrito una carta al resto de socios del G-20 ante su inminente reunión. Y, tras constatar que la mayor parte del mundo ya está saliendo de la crisis, se dirige a Europa para advertirle de algo obvio: si apretamos todos juntos y a la vez en la dirección de los recortes, el ajuste y la austeridad, acabaremos provocando una depresión sobre la actual recesión. Porque si nadie compra, ¿quien va a vender? Si nadie ingresa, ¿quien va a devolver los créditos? ¿Está Europa corriendo el riesgo de caer en dificultades con su deuda, por empecinamiento ideológico de origen germánico, unido a la incapacidad mostrada por Merkel para liderar el continente?
Las elecciones generales del 2000 no fueron buenas para el PSOE. No solo el PP sacó mayoría absoluta, sino que el resultado electoral obtenido por los socialistas se situó en el 34,16% de los votos, el porcentaje más bajo de su historia reciente debido a una elevada abstención. Hoy, las encuestas más fiables, dan un 32,5% de voto al Partido de ZP, diez puntos menos que los obtenidos en 2004, primera victoria electoral de la era Zapatero y todavía menos que en el 2000 con Almunia. Es razonable que entre las filas socialistas cunda una cierta alarma y bloqueo ante la situación.
Casi todas las encuestan reflejan que si las elecciones generales se realizasen ahora, el PP las ganaría, incluso con Rajoy. Esa es la mejor razón para que el Presidente Zapatero no las adelante. De cumplirse el calendario previsto, falatrían casi dos años hasta la fecha electoral. Y, en dos años, todo puede cambiar mucho, muchas veces. El problema, para el PSOE, es cómo llegar hasta entonces en las mejores condiciones políticas posibles tras el revés de los recortes y el “error” con los ayuntamientos. Algunas ideas se me ocurren sobre lo que creo que van a hacer. Si ZP juega bien sus cartas, puede incluso volver a ganar las generales.
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No creo que sea necesario autoflagelarnos varias veces al dia, ni anunciar de manera reiterada la catastrofe de país en que vivimos, que no tenemos arreglo y que desde la pérdida de Cuba no hemos hecho más que ir de mal en peor. NO ES VERDAD. Seguimos siendo más ricos que hace diez años y sigue trabajando más gente que entonces. Punto y a parte. Eso, no quiere decir, como es obvio que no tengamos problemas serios que, tal vez, hemos debido afrontar hace años y ahora nos pasa factura. El informe del Fondo Monetario Internacional de ayer sobre la economía española, que se “pacta”, en parte, con el Gobierno de turno (yo lo hice cuando era Director de Gabinete del Ministro de Economía) hace un diagnóstico severo, pero certero, de nuestros problemas y de algunas de las soluciones. No todas. La equidad sigue faltando en las medidas propuestas.
Continuando con esta serie, hablaré hoy de dos asuntos:
El crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año ha puesto fin, según algunos, a la recesión al haber sido del 0,1%, es decir, positivo despues de varios trimestres con tasas negativas. Lo primero a aclarar es que ese resultado es comparado con el trimestre anterior, porque si lo comparamos con el mismo trimestre del año pasado, la cifra sigue siendo negativa por un valor del -1,3%. Es decir, hemos crecido algo respecto al último trimestre de 2009 pero seguimos cayendo, aunque menos, respecto al primer trimestre de 2009. Lo segundo es constatar que este mejor resultado procede de una mejora general de todos los datos pero, sobre todo: de las exportaciones (la recuperación de los otros países “tira” de nosotros), del consumo de las familias y del consumo de las administraciones públicas. La pregunta es: ¿que pasará con el crecimiento si reducimos salarios y recortamos gasto público? es claro que pueden ser medidas necesarias pero necesariamente coyunturales porque no se puede construir sobre ellas, y sobre la bajada en la inversión pública, un proyecto de recuperación económica.
Lucha contra la especulación financiera. Alemania acaba de adoptar de manera unilateral medidas contra los especuladores. En concreto, contra un modelo muy frecuente de especulación bajista, que explico. Si yo poseo un activo (acción, título de deuda, bono etc) que creo que va a bajar de precio en los próximos días, lo razonable es venderlo antes de que baje o de que lo haga más. Hasta aqui, nada que objetar. Cuando no soy solo yo quien piensa así, sino que somos muchos y todos vendemos a la vez, conseguimos que el precio, efectivamente, baje. Hasta aqui, nada que objetar, tampoco. El problema es cuando yo apuesto a hacer bajar el precio de un valor que, por ejemplo vale 100 y pido “prestado” grandes cantidades del mismo, anuncio al mercado la venta masiva a 100, el precio va bajando hasta 80 en horas, momento en el que compro lo que vendí y devuelvo los valores prestados, quedandome una ganancia de 20 por título vendido. Mucho dinero, sin haber puesto nada y sin tener, ni tan siquiera, la propiedad del bien. Y un activo o un pais, arruinado. Eso, vender algo que no se tiene, es especulación pura y dura que, en el caso de España está prohibida desde hace poco para las acciones de empresas cotizadas en bolsas. Ahora se trata de extender esta prohibición a los titulos de deuda pública ¿por que una prohibiición que es buena para las empresas no lo es para el Estado? Chapeau a Alemania y esperemos que los demás, incluida España, le sigamos pronto.
En la proxima, hablaré del endeudamiento de España y de por que los mercados pueden imponernos condiciones.
Todo esto empezó, ¿lo recuerdan?, con una cosa llamada subprimes, que evidenció un sobreendeudamiento mundial estimulado por unos mercados financieros desregulados, con gran inventiva a la hora de crear productos de alto riesgo como los derivados. Luego vino la quiebra de Lehman, la nacionalización de otros gigantes, las ingentes ayudas públicas a la banca, las acusaciones de fraude sobre algunas entidades, los fallos de las agencias de rating. Todo ello, hundió el crecimiento y aumentó el paro con lo que las cuentas públicas de todos los países entraron en números rojos como consecuencia de la crisis. Y ahora, tres años después, no sólo los mercados financieros siguen sin ser investigados, ni reformados, salvo en USA, no solo los Estados han entrado en dificultades serias, sino que esos mismos mercados especulan contra la mano que les ha dado de comer y obligan a introducir, no tanto reformas que mejoren la competitividad, sino recortes que golpean más a los más débiles. ¿NOS HEMOS VUELTO LOCOS?.
El Presidente del Gobierno comunicó ayer que ya ha aprendido que es imposible salir de una crisis económica grave, sin esfuerzos, sacrificios y ajustes duros. Y lo ha hecho, asumiendo, en parte, una profunda rectificación en algunas de sus señas de identidad: pensiones, funcionarios, cheque-bebe, dependencia, cooperación al desarrollo, etc.
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Ahora resulta que la caída de la bolsa que a punto estuvo de causar un jueves negro la pasada semana, no se debió a Grecia, ni a la falta de acuerdos entre Zapatero y Rajoy, ni a la ausencia de ajustes creibles. ¡FUE UN ERROR INFORMATICO! Las máquinas, esas máquinas cuyo dominio sobre nosotros la ciencia ficción nos ha enseñado a temer, ya nos controlan. A través de eso que llaman mercado financieros internacionales que tienen más del 70% de sus transacciones automatizadas. Si es así, para acabar con los delincuentes económicos, ya sabe el Fiscal General lo que tiene que hacer: ¡desenchufar a las máquinas!
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